Lo que comenzó como una intensa búsqueda para encontrar a un niño de apenas dos años terminó con un desenlace que dejó más preguntas que respuestas. El hallazgo de Johan Mateo Escobar Natarén, de 2 años y 9 meses, en una zona montañosa de difícil acceso sorprendió tanto a su familia como a los equipos de rescate, debido a las condiciones del lugar donde fue localizado.
El menor permaneció desaparecido durante casi 24 horas luego de salir a jugar cerca de su vivienda, en El Progreso, Yoro. Desde ese momento, familiares, vecinos, bomberos, policías y voluntarios recorrieron cerros, potreros y extensas áreas de vegetación con la esperanza de encontrarlo sano y salvo.
La incertidumbre aumentó con el paso de las horas, mientras en la comunidad comenzaron a surgir explicaciones ligadas a las creencias populares.
Niño desaparecido en El Progreso: las versiones que alimentaron el misterio
Mientras la búsqueda continuaba, algunos pobladores comentaban que la desaparición del pequeño podría estar relacionada con leyendas tradicionales que aún permanecen vivas en varias comunidades del país.
El abuelo del menor, Teodoro Natarén, recordó que durante esas horas de angustia escuchó toda clase de comentarios.
«Decían que el duende se lo había llevado«.
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Otros vecinos también mencionaban a la Ciguanaba, personaje del folclore hondureño al que algunas personas atribuyen la desaparición temporal de niños.
Aunque estas versiones circularon entre los habitantes de la zona, hasta el momento las autoridades no han encontrado evidencia que respalde esas creencias y mantienen abierta la investigación para determinar qué ocurrió.
¿Cómo encontraron al niño desaparecido en El Progreso?
La ubicación del menor sorprendió incluso a sus familiares. Su tío explicó que tuvieron que caminar durante más de dos horas montaña arriba para llegar hasta el lugar donde finalmente apareció.

El pequeño permanecía sentado entre matorrales llenos de espinas, en un punto al que, según la familia, incluso un adulto tendría dificultades para acceder.
«Solo me preguntaba cómo era posible que el niño hubiera llegado tan arriba. Lo encontramos en medio de un matorral de espinas. No sabemos cómo llegó hasta allí».
El portavoz de la Policía Nacional en El Progreso confirmó que el menor fue localizado este miércoles al mediodía, pero señaló que todavía no existe una explicación clara sobre la forma en que llegó hasta esa zona ni sobre lo ocurrido durante las horas que permaneció desaparecido.

La familia celebra el milagro tras el hallazgo
Durante la búsqueda, un pastor les pidió mantener la esperanza y les aseguró que el niño aparecería alrededor de las 11 de la mañana, un hecho que la familia considera una muestra de fe.
«Nos dijo que tuviéramos fe, que el niño iba a aparecer a las 11… y así fue», recordó emocionado el abuelo.
La madre del menor, Carmen Natarén, también expresó su alivio tras volver a abrazar a su hijo.
«Ya tuve ese abrazo que quería… ese ‘mamá, tengo hambre'».

Después de ser evaluado por personal médico, el niño no presentaba lesiones, picaduras ni daños físicos, pese a haber pasado toda la noche en una montaña rodeada de abundante vegetación y fauna silvestre.
Mientras la familia agradece el desenlace, el caso continúa rodeado de interrogantes que las autoridades esperan esclarecer.









