Los sismos en Honduras representan un riesgo que no debe pasar desapercibido, especialmente por la ubicación geográfica del país y su cercanía con diferentes zonas de interacción entre placas tectónicas. Así lo explicó Félix Rodríguez, experto en Ciencias de la Tierra de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), al analizar la posibilidad de que el territorio enfrente movimientos telúricos de gran magnitud.
El especialista señaló que Honduras comparte características geológicas con otros países de Centroamérica y Sudamérica, particularmente por la presencia de zonas donde interactúan distintas placas.
Sismos en Honduras: ¿qué zonas tienen mayor riesgo?
Rodríguez explicó que la zona del Pacífico hondureño mantiene una relación con la subducción de la placa de Cocos bajo la placa del Caribe. Este fenómeno genera actividad sísmica en una amplia región del Pacífico y forma parte del denominado Cinturón de Fuego.
De acuerdo con el experto, departamentos como Choluteca y Valle, además de otras zonas cercanas al océano Pacífico, podrían experimentar aceleraciones importantes ante un terremoto de gran magnitud.
El Cinturón de Fuego concentra una elevada actividad sísmica a nivel mundial debido a la interacción de numerosas placas tectónicas.
¿Qué ocurre en San Pedro Sula y la zona norte?
La zona norte del país también presenta actividad sísmica, aunque el mecanismo resulta diferente al que ocurre en el Pacífico.
Según Rodríguez, cerca de San Pedro Sula, Islas de la Bahía y la costa Caribe hondureña existe interacción entre las placas de Norteamérica y el Caribe. En esta región predomina un proceso conocido como movimiento transformante.
Aunque esta dinámica puede generar terremotos, el experto explicó que generalmente las magnitudes resultan menores en comparación con los eventos asociados a la zona de subducción del Pacífico.
¿Cómo prepararse ante un terremoto?
Ante el riesgo sísmico, Rodríguez recomendó identificar con anticipación los lugares más resistentes dentro de las viviendas y centros de trabajo.
También aconsejó establecer rutas de evacuación y zonas seguras, además de reconocer espacios que puedan ofrecer mayor protección durante un movimiento fuerte, como áreas cercanas a columnas o estructuras resistentes.
La preparación previa y el conocimiento de las rutas de evacuación pueden resultar fundamentales para reducir riesgos ante una eventual emergencia.









