Un trágico accidente registrado la tarde del Domingo de Resurrección en la CA-4, a la altura de La Ceibita, Quimistán, Santa Bárbara, dejó un saldo de al menos nueve personas fallecidas, entre ellas una madre y su hija que regresaban de un viaje religioso desde Esquipulas, Guatemala.
Se trata de doña Lidia Elena Cubas Murillo y su hija Lidia Abelina Zelaya Cubas, quienes junto a otros feligreses realizaron una peregrinación en honor al Cristo Negro. Entre los fallecidos también se encuentran los conductores de la rastra y del autobús involucrados en el percance.
Madre e hija entregadas a la iglesia
El fallecimiento de doña Lidia y su hija ha generado un profundo dolor en la comunidad de Comayagua, donde eran reconocidas por su compromiso con la fe católica.
Ambas formaban parte de la Renovación Carismática Católica Parroquia Santos Mártires y eran activas en el servicio comunitario.
A través de redes sociales, los grupos de la iglesia y conocidos expresaron mensajes de condolencia: “Su vida fue un verdadero testimonio de fe, entrega y amor al Señor”, destacando la dedicación de madre e hija a la iglesia y su legado espiritual.

Accidente y derrame de cianuro
El choque entre el autobús y la rastra que transportaba cianuro granulado, un químico altamente tóxico, provocó la muerte de las víctimas y dejó varios heridos. La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) declaró alerta roja en la zona y estableció un perímetro de seguridad mientras se realizan las labores de rescate y limpieza.
Los equipos de emergencia trasladaron a los heridos a centros médicos cercanos y trabajaron para retirar los vehículos y contener la sustancia química, mientras se advierte a la población evitar acercarse al área afectada.
Reacciones y homenaje a las víctimas
Las redes sociales se llenaron de mensajes de solidaridad y respeto hacia las víctimas: “Que Dios tenga a Elena en la gloria junto a su hija” y “Su alma ya descansa junto a Él”, reflejando el impacto de la tragedia en la comunidad y el cariño que madre e hija inspiraron durante su vida.
Este accidente no solo marca un momento de luto, sino también una alerta por los riesgos que implican el transporte de materiales peligrosos en carreteras del país.













